En los próximos días comienza una nueva temporada de Juegos Escolares.
La primera sin restricciones tras la COVID-19. Todos lo celebramos. Si estás
leyendo esta carta es que tienes implicación en el desarrollo de los Juegos
Escolares, bien como Director de Centro Educativo, Presidente de un Club o
Concejal de Deportes de un Ayuntamiento con Escuelas Deportivas, en todos
los casos con equipos inscritos.

También es posible que seas Entrenador, pero
también nos encantaría y es éste nuestro objetivo último que esta carta
llegue a los PADRES y MADRES de los participantes.

La Federación de Baloncesto de Castilla y León colabora activamente con
todas las administraciones públicas de nuestra región ya que compartimos el
objetivo de fomentar la práctica deportiva, en nuestro caso obviamente el
baloncesto, entre la población y muy especialmente entre la población de
edad escolar. En Castilla y León la Ley del Deporte determina que la
organización y desarrollo de los Juegos Escolares recaiga sobre la
administración pública y desde nuestra Federación se presta el servicio de
arbitraje (oficiales de mesa y árbitros), asesoramiento técnico y gestión de
competición, dependiendo de la profundidad de los convenios suscritos.

Seguramente el principal problema que viven los deportes
colectivos en España es la falta de árbitros. Para un
adolescente no resulta suficientemente atractivo introducirse
en el mundo del arbitraje. Ello conlleva levantarse un sábado a las 8:00 h de la mañana para ir a pitar, dejando de estudiar o de estar con sus amigos, cobrando una cantidad
irrisoria, cuando encima, en más ocasiones de las
deseadas, se encuentra un ambiente hostil en la grada o
en los banquillos.

Esto hace que las Federaciones tengan
serios problemas para cubrir el enorme número de
partidos que se disputan cada fin de semana.
Como sucede con los jugadores, jugadoras y buena parte
de los técnicos/as, los árbitros que pitan Juegos Escolares
(muchos de ellos menores de edad) están en proceso de
aprendizaje. Al igual que los espectadores que asisten a
estos encuentros son comprensivos y condescendientes con
los errores de los jugadores/as y los entrenadores/as, han de
serlo con los errores que con absoluta certeza van a cometer los
árbitros y oficiales de mesa.

En la Federación de Baloncesto de Castilla y León, desde hace años, se
está trabajando para intentar atajar un problema que hasta hace unos años
nos parecía ajeno a nuestro deporte pero que, desgraciadamente, cada vez
toma más protagonismo también en el baloncesto. La actitud inconcebible
de algunas personas del público por falta de respeto hacia rivales y equipos
arbitrales en encuentros protagonizados por menores. También nos parece
inconcebible en encuentros senior pero la edad de los participantes, en este
caso, puede considerarse agravante.

Tenemos claro que el comportamiento de los padres y madres en un
encuentro dependerá, en gran medida, de la filosofía del colegio o del club y
en última instancia del entrenador de su propio equipo, seguramente pieza
clave ya que es quien está en el campo en momentos de mayor tensión.

Un simple gesto tranquilizador del entrenador hacia los padres de su equipo en
un determinado momento o un gesto de respaldo al árbitro puede significar
mucho, tanto que el resultado de hacerlo a no hacerlo podrá condicionar el
desarrollo del resto del partido. El árbitro (recordemos que está en periodo
de aprendizaje), con las inseguridades que eso conlleva, puede ponerse más
nervioso por la presión (inconcebible) a la que se le está sometiendo con lo
cual errará más, o por el contrario si se siente arropado y respetado,
asimilará el error y, más tranquilo, podrá finalizar el encuentro con mayor
solvencia.
Evidentemente estas recomendaciones, la Federación las hace
extensivas a todos los clubes cuyos equipos participan en Deporte
Federado, aunque normalmente aquí pitan
árbitros que, aunque continúan en periodo de
aprendizaje, tienen algo más de experiencia.

En la Federación de Baloncesto de Castilla y León pensamos que
un encuentro de baloncesto protagonizado por menores es una
fiesta en la que todos han de disfrutar. Jugadores/as,
entrenadores/as, público y también árbitros/as y oficiales de
mesa. No se puede tolerar un ambiente hostil provocado por
unos cuantos, que evitan así el disfrute de todos los demás.

Entre todos tendremos que adoptar las medidas necesarias para
que aquellas personas que desgraciadamente no saben
comportarse en una grada, no acudan a los partidos, y ahí
vuestra labor de información y tolerancia cero con este tipo de
comportamientos, máxime si proceden de vuestro entorno, es
importantísima.

Os agradecemos de antemano que hagáis llegar esta carta a todas las
personas que están bajo el paraguas de vuestra organización y han de
contribuir a que el comportamiento y el ambiente del baloncesto sea
diferencial. Juntos lo conseguiremos.
Muchas gracias

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